¿Qué dieta deben recibir las vacas desde que se secan hasta el parto?

El período de vaca seca es frecuentemente subestimado, pero constituye la fase más crítica para determinar la rentabilidad de la próxima campaña lechera. No es una etapa de descanso, sino de preparación metabólica y regeneración de la glándula mamaria.

El error más común en muchos tambos es destinar a las vacas secas a lotes marginales o suministrarles forrajes de baja calidad sin control. Una dieta desequilibrada en esta etapa predispone al rodeo a una cascada de problemas periparto: retención de placenta, cetosis, desplazamientos de abomaso y una merma drástica en el pico de lactancia.

Energía controlada y fibra efectiva

El objetivo principal es mantener la capacidad física del rumen sin sobreengrasar al animal. Las vacas que llegan gordas al parto sufren una caída más abrupta en el consumo de materia seca posparto. Se requiere una dieta voluminosa, rica en fibra efectiva, que controle el consumo de energía y mantenga la musculatura ruminal activa.

Preparación del sistema inmune

Durante el secado, el feto experimenta su mayor tasa de crecimiento, compitiendo por los nutrientes maternos. Es imperativo suministrar un núcleo equilibrado de macro y microminerales, junto con vitaminas de alta biodisponibilidad, para blindar el sistema inmunológico frente al estrés del inminente parto y garantizar un calostro de alta calidad.

La precisión en la ración preparto

Asegurar que cada vaca consuma exactamente lo que necesita en el comedero puede ser un desafío operativo. Formular con Balance Preparto simplifica la logística del establecimiento. Este producto está diseñado para corregir las deficiencias de los forrajes base, aportando los niveles exactos de proteína, minerales y vitaminas requeridos para esta fase. Su uso asegura que la flora ruminal se adapte correctamente a las futuras dietas de lactancia, logrando un parto sin complicaciones y un arranque productivo óptimo.

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