¿Cómo garantizar que la vaca llegue al parto con buena energía?

El balance energético en el periparto es el principal factor determinante de la salud y la productividad futura del rodeo[cite: 1, 2]. Garantizar un nivel de energía óptimo al momento del parto reduce drásticamente la movilización excesiva de grasas y previene trastornos metabólicos[cite: 2].

Durante las últimas semanas de gestación, el crecimiento fetal acelerado y el desarrollo de la glándula mamaria aumentan los requerimientos energéticos de la madre[cite: 2]. Si la densidad energética de la dieta es insuficiente, el animal comienza a utilizar sus propias reservas, llegando al parto en un estado metabólico vulnerable[cite: 2].

Manejo del consumo voluntario

A medida que se acerca el parto, el espacio ruminal se reduce y el consumo de materia seca tiende a caer[cite: 2]. Es vital ofrecer raciones altamente digestibles que aporten la mayor cantidad de nutrientes en cada bocado, evitando que la brecha energética se ensanche[cite: 2].

Calidad de la fuente energética

No se trata solo de cantidad, sino de biodisponibilidad[cite: 3]. Fuentes de energía que no alteren negativamente el pH del rumen son esenciales para mantener la salud de la microflora y asegurar una absorción eficiente de nutrientes durante la transición[cite: 3].

Soporte con QLF Energético

Para asegurar que la vaca cuente con el combustible necesario sin riesgos de acidosis, la inclusión de QLF Energético es la solución técnica ideal[cite: 1, 2]. Este suplemento líquido aporta azúcares de rápida disponibilidad que estimulan el crecimiento bacteriano ruminal y mejoran la palatabilidad de la ración[cite: 1, 3]. Al utilizarlo, se garantiza que la vaca llegue al parto con un perfil energético robusto, facilitando una transición exitosa hacia el pico de lactancia[cite: 1, 2].

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