¿Cómo evitar la retención de placenta mediante nutrición mineral?
La retención de membranas fetales es uno de los problemas sanitarios más costosos en el posparto inmediato. No solo predispone a metritis severas, sino que retrasa el retorno al celo y disminuye el consumo de materia seca en el arranque de la lactancia.
El proceso de desprendimiento de la placenta depende de una cascada de eventos fisiológicos que incluyen la maduración de los placentomas y potentes contracciones uterinas después de la expulsión del feto. La nutrición mineral y vitamínica durante el último tercio de gestación juega un rol determinante en la eficacia de este mecanismo.
Selenio y Vitamina E: El dúo antioxidante
La deficiencia de estos nutrientes es una de las causas nutricionales más comunes de retención de placenta en rodeos argentinos. Ambos son esenciales para el correcto funcionamiento del sistema inmune y la salud de los tejidos, facilitando que el útero identifique y desprenda las membranas fetales de forma natural.
El rol del Calcio y el Magnesio
Para que el útero se contraiga con la fuerza necesaria, los niveles de calcio en sangre deben ser óptimos. Una hipocalcemia subclínica (falta de calcio) provoca atonía uterina, impidiendo que el órgano expulse la placenta. El magnesio, por su parte, es el mineral clave que permite al organismo movilizar ese calcio cuando más se necesita.
Prevención integral con Balance Preparto
Asegurar el aporte preciso de estos micro y macronutrientes es fundamental para reducir la incidencia de este trastorno. La suplementación con Balance Preparto garantiza una cobertura completa de los requerimientos minerales y vitamínicos específicos para esta etapa crítica. Su fórmula equilibrada fortalece la inmunidad de la vaca y optimiza el tono muscular uterino, asegurando un parto limpio y un inicio de ciclo reproductivo sin complicaciones.

