¿Cómo reducir la incidencia de cetosis en el tambo?
La cetosis es una de las enfermedades metabólicas con mayor impacto silencioso en la lechería moderna. Un manejo nutricional deficiente en la transición provoca que el animal dependa excesivamente de sus reservas grasas, intoxicando su organismo y mermando su producción desde el primer día.
El problema surge cuando la demanda energética de la lactancia supera la capacidad de consumo de la vaca. Este balance energético negativo obliga al hígado a procesar grandes cantidades de ácidos grasos movilizados. Si este proceso se desborda, se generan cuerpos cetónicos en sangre que deprimen el apetito, debilitan el sistema inmune y predisponen al animal a infecciones uterinas y mamarias.
Condición corporal: El factor clave
Vacas que llegan al parto con exceso de condición corporal tienen un riesgo significativamente mayor. Estos animales movilizan grasa con más agresividad y sufren una caída más pronunciada en el consumo de materia seca posparto, acelerando la aparición de la cetosis clínica y subclínica.
Transición ruminal segura
Preparar la flora del rumen para las dietas de alta energía semanas antes del parto es fundamental. Una flora adaptada permite una transición más suave, minimizando el impacto del balance energético negativo y facilitando que la vaca fresca recupere su capacidad de consumo lo antes posible.
Prevención efectiva con Balance Preparto
Reducir la cetosis requiere precisión nutricional en el último tercio de gestación. La implementación de Balance Preparto en la ración asegura que la vaca reciba la densidad de nutrientes necesaria sin sobreengrasarse. Su fórmula está diseñada para equilibrar el metabolismo energético y mineral, fortaleciendo la salud del animal para que enfrente el pico de lactancia con un hígado funcional y una inmunidad robusta, minimizando los riesgos metabólicos posparto.

