¿Cómo complementar la dieta con forrajes con exceso de potasio?

El exceso de potasio en los forrajes de preparto es uno de los mayores desafíos para el productor lechero argentino. Este mineral, abundante en alfalfas y verdeos, actúa como un potente bloqueador de la movilización de calcio, aumentando drásticamente el riesgo de vaca caída.

Químicamente, el potasio es un catión que alcaliniza el pH sanguíneo de la vaca. En este estado alcalino, los receptores para la hormona paratiroidea (encargada de liberar calcio de los huesos) se vuelven insensibles. El resultado es una vaca que llega al parto con niveles de calcio insuficientes para sostener la contracción muscular y la producción de calostro.

El riesgo de las pasturas locales

En muchas zonas de producción, los suelos son naturalmente ricos en potasio, lo que se traduce en plantas con concentraciones que superan el 2% o 3% de la materia seca. Sin un manejo correctivo, este exceso neutraliza cualquier esfuerzo por prevenir la hipocalcemia mediante la simple restricción de calcio en la dieta.

Acidificación como defensa

La estrategia más efectiva no es eliminar el potasio (lo cual es físicamente imposible en sistemas pastoriles), sino contrarrestar su carga eléctrica positiva mediante la adición de aniones. Este ajuste del Balance Catión-Anión de la Dieta (DCAD) es el que reactiva los mecanismos internos de la vaca para enfrentar el parto con éxito.

Precisión mineral con Anion Plus

Cuando la base forrajera es alta en potasio, la suplementación con Anion Plus se vuelve indispensable. Este producto aporta la carga aniónica necesaria para desplazar el pH metabólico hacia una leve acidosis controlada. Su formulación asegura que la vaca consuma la ración completa a pesar de la presencia de sales amargas, garantizando que el metabolismo mineral esté activo y listo para movilizar el calcio necesario en el momento crítico del parto, independientemente de la calidad de la pastura.

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