¿Qué beneficios tiene el proceso de termo-metilo exclusivo?
La calidad de una proteína pasante no depende solo de la materia prima, sino de cómo se procesa para lograr que «pase de largo» el rumen sin perder digestibilidad en el intestino. Los procesos de protección son los que definen esa doble condición. En esta guía repasamos por qué el proceso de elaboración es clave en la proteína pasante y qué beneficios aporta un tratamiento diseñado para ese fin.
Por qué el proceso importa tanto
Para que una proteína sea realmente pasante, debe resistir la degradación ruminal pero seguir siendo digerible en el intestino. Lograr ese equilibrio es un desafío técnico: una protección insuficiente deja que el rumen degrade la proteína, y una protección excesiva puede impedir que se digiera después. El proceso de elaboración es lo que permite alcanzar el punto justo.
Qué aporta un proceso de protección diseñado
1. Protección frente al rumen
Un buen proceso reduce la degradación de la proteína en el rumen, aumentando la fracción que llega intacta al intestino.
2. Digestibilidad intestinal conservada
El objetivo no es solo proteger, sino que la proteína siga siendo digerible en el intestino, donde se absorben los aminoácidos.
3. Equilibrio entre ambas condiciones
El valor de un proceso diseñado está en lograr ese equilibrio: proteger sin comprometer la digestibilidad, para que el aporte sea realmente efectivo.
Qué buscar en la proteína procesada
- Alta proporción de proteína que resiste la degradación ruminal.
- Buena digestibilidad de esa proteína en el intestino.
- Aminoácidos de calidad disponibles para la producción de leche.
- Consistencia en el resultado del procesamiento.
Recomendación de Nutrefeed
Para aprovechar una proteína pasante con un procesamiento que equilibra protección y digestibilidad, Nutrefeed recomienda:
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